miércoles, 15 de julio de 2009

Crónica de Placer por la música


MI PERFECTA MEDICINA

Por María Cristina Romero

Las ideas se agolpan en mi cabeza y como una bomba de tiempo que en cualquier momento estallará retumban sin parar. Es que cuatro noches casi sin dormir, tarde o temprano te pasan la cuenta. De pronto, siento como si me clavaran un cuchillo, lo hundieran con malicia y al instante una fuerte puntada se instala en mi frente, ¿qué hacer para quitarme esta maldita tensión? Unos cincuenta minutos de distancia me separan de mi casa, tiempo más que suficiente –si el dolor me deja- para pensar en algo que me produzca placer y sea el objeto de mi crónica. Por más que trato de concentrarme no puede, el dolor se agudiza cada vez más y los primeros atisbos del típico mareo y las ganas de vomitar me acosan con insistencia.

Sin darme cuenta y de manera casi mágica mis ideas se van aclarando, mi cuerpo se empieza a relajar, percibo como mis sentidos despiertan de un profundo letargo y dejo de actuar por inercia. Una sensación me invade, la tranquilidad y el romanticismo se apoderan de mí. Luego de dos minutos soy capturada ahora por la alegría y es cuando puedo reconocer que lo que siento es definitivamente placer, pero, ¿de dónde provendrá?. La respuesta viene a mi mente cuando escucho decir; “I never really knew that she colud dance like this. She makes a man wants to speak Spanish. Como se llama (si), bonita, mi casa (si, Shakira, Shakira)”. Entonces asumo que la fuente de esta sensación es la música que escucho en mi MP3, que hace tres canciones atrás desplazó al dolor y ahora retumba en mi cabeza al son Hips Don't Lie, interpretada por Shakira.

Las letras de las canciones, cada palabra pronunciada por mis cantantes favoritos me lleva por segundos a otra realidad, que a la vez me relaja, me ayuda a estar conciente de lo que pasa a mi alrededor y me permite continuar con mi agotadora jornada. Cada una de ellas me remite a un tipo especial de placer, o mejor dicho, a una sensación diferente que me traslada de la euforia, a la paz. La selección de temas que contiene mi MP3 es de naturaleza diversa, se puede decir que es como la caja de Pandora, cuyo contenido es conocido –por ser canciones- y desconocido –por que nadie sabe con exactitud cuales son-, al mismo tiempo.

Para muchos, escuchar la música que les gusta resulta algo común, para mí ésta no sólo es generadora de un especial placer, sino que también puede ser la medicina perfecta para todos los males del estrés, siempre que sea administrada durante mi regreso a casa.

Mi viaje llega a su fin. Camino a casa al ritmo de la música que me acompaña, mientras canto y aunque sé, que más de algún curioso me observa, poco me importa debido al estado de relajación en que me encuentro y además, por paradójico que sea, la música resultó ser el eje de una crónica que en un inicio la considero nada más que un simple acompañamiento.


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